Noticias |  Sociedad   |   [26/08/2006] | Página Principal
historia o sociología
“No se conchaban gringos”
La filosofía del rechazo al extranjero, que tiene sus fervorosos adeptos, es una demostración de obsoletas xenofobias, mientras que otras provincias supieron aplicar el Preámbulo de la Constitución Nacional.
Cronológicamente, habrían sido los muchachos seguidores de Canindeyú los primeros en rechazar el desembarco extranjero en estas tierras. Pero a pesar de toda la oposición, gracias a un eficaz rayo, aquella cabecera de playa quedó firme y los criollos venidos de Asunción nos fundaron en una sencilla y emotiva ceremonia.
Desde entonces, y ya van 418 años, Corrientes cuenta con una complicada historia, en la que se conjugan el aislamiento físico, perennes divergencias políticas con los capangas centrales, y algunas herencias, que fueron desfasando a la provincia del centro a la periferia del país.
Aquellos aborígenes xenófobos, sin embargo, habrían transmitido sus genes a los sucesores y esos largos cuatro siglos registran un visceral rechazo a lo importado o a lo que venga de afuera, y comportamientos populares poco previsibles.
Ya lo registra el padre Ignacio Sepp en sus crónicas, en el siglo XVII. Cuando se marcha de una reducción hacia otra, deja a sus muchachos las sementeras preparadas, los arados y los bueyes, para que completen la siembra. Y al regresar comprobará que no se realizó la siembra, pues los nativos más adeptos al Dolce far niente, asaron sus bueyes con los arados de madera
Esa experiencia negativa va a perdurar en distintos episodios a lo largo de los años, hasta hoy. Así recordamos la demolición de la Mansión de Invierno en Empedrado, el fracaso de la Colonia Valencia creada por Blasco Ibáñez, el desaguace del ingenio Primer Correntino en Santa Ana, o la desaparición del Trencito Económico, entre los ejemplos mas notables, ya sea por causas propias o ajenas, pero con la aceptación tácita o complaciente de la sociedad correntina.

Sean eternos los laureles
Dice Millán Medina en su clásico chamamé que “esa frase (Sean eternos los laureles) está escrita por la hoja de mi sable”, lo que autoriza al portador a aplicarlo según sus ganas.
Refleja una síntesis del autoritarismo del poder, y que el folklore correntino desnuda en sus letras una radiografía del desarraigo, que marcó a varias generaciones, sobre todo del área rural, al emigrar, transformándose en los mensús misioneros o en la mano de obra barata de los obrajes chaqueños y del norte santafecino, o poblando villas del conurbano.
Causa de una sociedad marcadamente feudal, aquellos correntinos, paralelamente a ese éxodo, alimentaron las innumerables creencias, que suman más de 250 entre santos, vírgenes, santones, seres sobrenaturales, mitológicos y los gauchillos, mal llamados bandoleros rurales.
La saga de estos últimos rebeldes, con más de 70 protagonistas, cuenta con abundantes seguidores, siendo Antonio Gil el de mayor trascendencia, lo que lleva al resto poco conocido y en cementerios pueblerinos, a plantearse la posibilidad de trasladarlos a alguna ruta vecina, para incrementar la atracción del lugar, (y, de paso, controlar la alcancía).
Entre esta realidad y la derivada de la masiva penetración televisiva porteña, nada inocente y cultora de la estupidización, lo intrascendente y lo horrible, más la proliferación de timbas en la geografía local, el cholulismo y la mediocridad completan la ecuación de Les Luthiers: “El que piensa, pierde”.
Que no está desvinculado de la emigración de talentos locales, o en elevadas tasas de suicidios, al priorizarse, como sistema habitual, el chamiguismo sobre los conocimientos, honestidad e idoneidad.
Extranjeros Go Home
La filosofía del rechazo al extranjero, que tuvo y tiene sus fervorosos adeptos, es una demostración de obsoletas xenofobias, coincidentes con ser una de las provincias con menor tasa de inmigración, mientras otras provincias supieron aplicar lo declarado en el Preámbulo Nacional: “…para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino”, y crecieron , ¡ y cómo crecieron!
Esta inmigración, de la que descendemos, fue la que aportó la solidaridad, el cooperativismo, la cultura, sus valores familiares y el trabajo tesonero.
A contrapelo de esa modalidad de rechazo visceral, hubo (y hay) funcionarios y empresas que supieron aplicar ese preámbulo, del “Bienvenidos los gringos”.
Si bien fallaron las propuestas de colonizaciones oficiales, las empresas privadas han logrado consagrar a excelentes firmas correntinas en niveles de calidad internacional.
Ellas recurrieron a quienes sabían, ya sea ingleses, hindúes, rusos, norteamericanos, alemanes, franceses , italianos o de otras nacionalidades, y los resultados están a la vista, no hace falta citar nombres o marcas, generan importante trabajo en su actividad, son líderes como empresas y motivo de orgullo nacional, por su calidad e innovaciones.

Civilización y barbarie


Estamos lejos de aceptar la errónea frase de Sarmiento de no ahorrar sangre de gauchos. Pero coincidimos con sus ideas de terminar con la barbarie y el atraso (que perdura un siglo más tarde).
Expresamos nuestro rechazo al todo por dos pesos de la década del 90, que destartaló nuestra economía, y a la desaparición del Estado. Pero tampoco aceptamos la reestatización al voleo, en una suerte de túnel del tiempo.
Es evidente que Corrientes quedó muy postergada en relación a las provincias vecinas y son demasiado conocidas las experiencias de los gauchos judíos en Entre Ríos, o los colonos europeos en Santa Fe, Chaco y Misiones. Y que lejos de generar conflictos, hicieron asimilar a esos gringos la sabiduría de los paisanos locales.
Fue recién a fines de 1950, cuando comenzó la inflexión en la historia local y a tratar de incorporar a esta provincia al progreso en forma concreta, sin discursos huecos. Pero es evidente que medio siglo después subsisten mentalidades arcaicas en muchos sitios, verdaderos relictos (a pesar de contar con pavimentos, telefonía, Internet y similares adelantos que cualquier ciudad del país) que siguen mirando para atrás y no su presente, y mucho menos en el futuro potencial, de una ubicación estratégica dentro del Mercosur.
Viajar por esta geografía es comprobar una notable capacidad de suicidio en localidades dotadas de recursos turísticos y notables patrimonios, y no querer aceptar aggiornarse a las épocas, reciclando mezquinos e interminables resentimientos.

No siempre reconocidos o ignorados por la sociedad: La realidad de los mensajes subliminales.

La chapa ubicada en el frente de la estancia de don Ernesto Ezquer Zelaya, en la década de 1930-40, el recordado estanciero liberal de Santa Tecla, en Ituzaingó (y de complicadas facetas personales), resume una mentalidad, encarnada por buena parte de las dirigencias sociales y políticas en el siglo XX, quienes lo han idealizado.
La realidad citada al comienzo de esta nota confunde a quienes carecen de juicio crítico, y de esa manera no pueden distinguir ni causas ni efectos ni a los buenos y a los malos de la película, en una particular sociedad de perfil cuasimasoquista.
Que aparentemente no recuerda que la mayoría de las obras esenciales para mejorar la calidad de vida de los correntinos, es obra de algunas intervenciones federales y de muy pocos gobiernos de partidos políticos y que siguen con su agotado discurso, sin credibilidad y comprando los esquivos votos, aplicando el principio de el fin justifica los medios.
La campaña virulenta desatada por el tema del Iberá, apoyada por algunos segmentos de la sociedad provinciana, con atropellos y violaciones de derechos consagrados en la Constitución, nos retrotrae a épocas superadas, al patoterismo y la impunidad
(Recordemos que recién se fijan los limites del Iberá en 1983, y que la mayor parte de las obras e inversiones turísticas están realizadas por empresarios de otros lugares en la ultima década. Hasta entonces, el Iberá no preocupó a los correntinos y a sus actuales defensores).
Años atrás, con estas agresiones alentadas por esos grupos y los escraches organizados se iniciaron las cosas que desembocarían en la recordada y nefasta Ley de Residencia aplicada a extranjeros, siguieron los fusilamientos de la Patagonia, la Semana Trágica y las matanzas de aborígenes en Napalpí (en este caso, tomando como blanco a los aborígenes chaqueños).
Y que han seguido décadas atrás en episodios muy cercanos y similares que sólo han sumado sangre, víctimas y mayor atraso, por la ignorancia o mala fe de una parte de un grupete sensacionalista y que carece de datos ciertos sobre lo que expresan y menos aun alternativas inteligentes.
Metafóricamente, además de las víctimas concretas, suman demasiados los fusilados en esta historia y muchos más los condenados al exilio, injustamente, o que han visto demoler sus proyectos, por falsos prejuicios o campañas de dudoso origen.
El desarrollo es una red continua cuyo tejido está armado por hilos entrelazados. La cultura establece su color, textura, trama elasticidad y la resistencia.
Entendemos que de seguir creyendo en la excelencia de colocar esas placas de las tranqueras (a nivel provincial) nos va a condenar a seguir en el atraso, con un tejido deshilachado, descolorido y amorfo.
Por lo tanto sería necesario ponderar con inteligencia y visión de futuro que queremos hacer como trama en esta provincia, tan golpeada y postergada, pero no en este auténtico despropósito sin fundamentaciones, promocionado por algunos habitantes.
Felizmente, entiendo que existen a nivel oficial, algunos funcionarios que conocen esta historia y la tratan de cambiar, como ocurre en buena parte del empresariado y la sociedad responsable, que es la que piensa.
Andrés Salas
Colaboración


 
Buscar
Búsqueda avanzada
Ediciones anteriores
sábado 26, agosto de 2006
SUPLEMENTOS
El Deportivo





 
Cómo anunciar | Contáctenos
Actualidad | Sociedad | Deportes | Interior | Pais
Mundo | Policiales | Opinión | Espectáculos | Economía y Negocios
Copyright 2006 La República | Todos los derechos reservados.
Política de Privacidad
www.coninfo.net