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hospital escuela
Residuos patológicos en la basura
La empresa que realiza tareas de higiene y mantenimiento arrojó desechos peligrosos mezclados con los comunes. Una falta grave para quien, además, está interesada en la licitación que se realizará en 2007.
La empresa que se encarga del mantenimiento y la limpieza de los hospitales de la ciudad de Corrientes incurrió por lo menos una vez en una de las más graves violaciones a las disposiciones sobre desechos hospitalarios: descartar residuos patológicos mezclados con comunes.
Esto saltó a la vista el viernes pasado, cuando uno de los camiones que hace el servicio especial recolectando los residuos comunes en los hospitales llegó al basural municipal para descargar.
La República presenció cuando, después de vaciar la carga, dos de los recolectores comenzaron a revolver con palos las bolsas negras de consorcio hasta ubicar dos en particular. Llamaron a uno de los encargados del lugar y las rompieron. Lo que apareció sorprendió a todos los que estaban presentes: jeringas, agujas, envases de sueros, perfus, ampolletas de inyectables y hasta gasas y algodones manchados con sangre.
“Lo levantamos en el Hospital Escuela, no es la primera vez que pasa”, explicó uno de los hombres que trabaja en el servicio de recolección. “La próxima vez que vean algo así, no levanten, y llamen inmediatamente para que hagamos la constatación”, instruyó uno de los directivos de la empresa a los trabajadores del camión.
Ante la potencial peligrosidad del contenido de las bolsas, los trabajadores trajeron palas y una carretilla, levantaron las bolsas sin tocarlas y las trasladaron al lugar donde funciona el horno pirolítico que en ese momento se encontraba funcionando, para incinerarlo con el resto de los desechos patogénicos.
En el lugar se encontraba también el director de Residuos Peligrosos de la Municipalidad de la Ciudad de Corrientes, Juan Antonio Semhan. El funcionario aseguró que se realizarán inspecciones para determinar los motivos por los cuales estos residuos se están desechando de esta manera. “Acá, los responsables son del hospital, y son los que deberán dialogar con la empresa. La sanción es para el hospital”, subrayó Semhan.
Este incumplimiento en el manejo de residuos peligrosos, como son los desechos de hospitales que constituyen potenciales focos de infección y que cuentan con un procedimiento determinado paso por paso para su manejo y destrucción, se vuelve mucho más grave si se considera que la empresa que se encarga de la higiene de los hospitales y también de las escuelas, es la principal competidora que se presentaría a la licitación del servicio de recolección y tratamiento de los residuos de la ciudad. Visto desde esta óptica, el hecho de que sea esta empresa la que está violando las normas de manejo de desechos se vuelve una contradicción.
Según declaraciones que el intendente Carlos Vignolo realizó la semana pasada, a fin de año estarían terminados los pliegos para la licitación del servicio, la que podría realizarse a principios de 2007. La empresa Sadoyeav, que presta el servicio desde la década del ‘80, sigue haciéndolo gracias a prórrogas a los contratos, la última firmada a finales de 2005 y que expira en diciembre de este año.
Las diferencias en el manejo
Los residuos derivados de hospitales, clínicas, laboratorios bioquímicos, veterinarias y establecimientos similares pueden ser de dos clases. Los que pueden considerarse del mismo tipo de los domiciliarios –que comprenden por ejemplo residuos de cocinas, administración y oficinas– y los considerados patológicos o patogénicos.
Estos últimos tienen la particularidad de ser posibles focos de infección, ya que están compuestos por vendas usadas, residuos orgánicos de partos y quirófanos, necropsias, morgue, cuerpos y restos de animales de experimentación y sus excrementos, restos alimenticios de enfermedades infectocontagiosas, piezas anatómicas, residuos farmacéuticos, materiales descartables con y sin contaminación sanguínea, anatomía patológica, material de vidrio y descartable de laboratorio de análisis, hemoterapia, farmacia, entre otros.
El manejo de estos residuos está, a causa de su peligrosidad, reglamentado por normas internacionales, nacionales y municipales. Deben ser trasladados en camiones especiales, en bolsas más gruesas de lo común, para evitar filtraciones, conservados en cámaras frigoríficas e incinerados a temperaturas que superan los 1.000 grados centígrados.
Cada uno de los pasos de este procedimiento es controlado y registrado, utilizando el código que tienen los precintos con los que se cierran las bolsas.
Sin embargo, por más cuidados que tenga la empresa que se encargue del traslado y disposición final de estos residuos, la cadena comienza en los hospitales, donde deben clasificarlos de manera adecuada.
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