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la sentencia se dio un año después de la petición de familiares
Fallo judicial autorizó reasignar sexo y nombre de una niña hermafrodita
La menor tiene cuatro años y pertenece a una familia humilde de Colonia Tatacuá. Hace un año fue sometida a una cirugía correctiva en el Garrahan para extirparle el miembro masculino. Cuando nació, la inscribieron como varón llamándola Marcos.
Un reciente fallo judicial autorizó el cambio de nombre de una menor que nació con ambigüedad sexual, también llamada hermafroditismo. La situación de la niña y la angustia de sus padres llegó hasta las puertas de la Justicia con un pedido urgente de reasignación de sexo y modificación de documento de identidad para poder acceder a la cirugía correctiva. Los tiempos legales se extendieron demasiado y el veredicto llegó un año después de la petición.
María tiene 4 años. Nació el 8 de enero de 2004 en la localidad de Saladas y en el seno de una familia de escasos recursos económicos. Sin embargo, ése no fue impedimento para que sus progenitores logren determinar médica y psicológicamente la verdadera identidad de la niña. Tras su alumbramiento, por error se la inscribió con nombre de varón dado que su pequeño cuerpo exponía por fuera el órgano reproductor masculino. Por dentro, ella mostraba claro signos de ser una nena, con útero y ovarios.
El hermafroditismo que presentaba tenía la característica de los órganos internos vaginales desarrollados, mientras que, exteriormente, se habían desarrollado genitales masculinos causando el consecuente trastorno hormonal. Clínicamente se determinó que sufre de hiperplasia suprarrenal congénita, por deficiencia de la enzima 21 hidroxilasa, lo que trae como consecuencia una virilización de los genitales externos.
Hace más de un año su madre consiguió los medios para que médicos del Hospital Garrahan la atendieran y recomienden algún tratamiento que revierta la difícil situación que vivían con la pequeña que empezaba a descubrir su cuerpo distinto al de los demás. Con un estudio psicológico, genético y clínico, los profesionales del reconocido centro de salud pediátrico detectaron que Marcos no era varón, sino mujer.
Indicaron además que necesitaba de una intervención quirúrgica urgente para corregir la malformación en vista a que esta rara conjunción hormonal alteraba la salud de la pequeña. Antes de la cirugía correctiva pidieron la reasignación del sexo y el cambio de nombre de la pequeña en el Registro Civil.
Fue en ese momento que la mamá de María acudió a la Defensoría de Pobres y Ausentes, a cargo del doctor Enzo Di Tella, para encontrar una salida rápida al obstáculo que interponía a la niña de su verdadera identidad. De inmediato se promovió un juicio sumarísimo, con expresa habilitación de días y horas, para conseguir el cambio. Pese a ello, desde el juzgado que tomó el caso “se ordenaron una multiplicidad de estudios y trámites que retrasaron una sentencia, para la niña, los médicos y sus familiares, de carácter urgente”, indicaron desde dicha oficina.
En ese contexto, el titular de la Defensoría solicitó a directivos del Garrahan que se realice la operación de todas formas, dado que su integridad física y psíquica peligraba cada vez más conforme pasaban los días. La operación le devolvió a la pequeña lo que la naturaleza le quitó. Y, un año después del pedido desesperado, la Justicia también decidió reasignarle su real identidad.
Hoy, en un humilde hogar de Colonia Tatacuá vive María, con cuatro años y a unos pasos de tener una partida de nacimiento y un documento nacional de identidad que reparen el error que se cometió tras su nacimiento. Su caso y las ambivalencias que surgen en torno a un tema pocas veces tocado encuentran repercusión en otros tantos casos de niños argentinos.
Ser hermafrodita no es una rareza, sí una malformación de la naturaleza con la que muchos aprenden a convivir. Otros, como María, la niña correntina, encuentran en la medicina el camino para tener una vida igual a la de los demás. La demora en el sistema judicial no fue impedimento para que su madre, junto las organismos no gubernamentales que la ayudaron, y a la intervención de la Defensoría de Pobres y Ausentes, consiga que los profesionales de la salud corrijan el disformismo genital congénito con el que llegó al mundo.
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