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no sólo debe haber reacción sino también prevención
Revertir las situaciones de violencia en las escuelas involucra a toda la sociedad
Psicólogos y psicopedagogos plantean diversas formas de trabajar estas situaciones. En ella deben incluirse a los docentes, a los padres y los alumnos. Esta problemática tiene víctimas y victimarios, que a su vez, son producto de la comunidad en la que viven.
Los reiterados y cada vez más graves casos de violencia en las escuelas, es un tema que preocupa, no sólo a los padres sino también a los docentes y a las autoridades. Pero, no es sólo un problema de las escuelas. Es una situación que debe ser vista desde una mirada social más amplia, en la que toda la comunidad debe sentirse involucrada.
Más allá de dar cuenta de cada caso en particular, es preciso también buscar la forma de contrarrestar esta realidad que viven cotidianamente los adolescentes y jóvenes de Corrientes. Un abordaje interdisciplinario es preciso. Cada sector de la sociedad debe brindar su aporte. Ya no se trata sólo de denunciar. Porque, por un lado, están los chicos que sufren las agresiones, pero, del otro lado, están además los chicos victimarios, pero víctimas también de la sociedad en la que viven. Todos merecen una respuesta y la ayuda que deberán dar los profesionales, quienes se preparan para ello. Estos podrán ser psicólogos, psiquiatras, psicopedagogos y todos aquellos que pueden dar herramientas para revertir esta situación.
Un trabajo realizado por la doctora Leticia D’Andrea de Murúa (Psiquiatra) y el licenciado César Augusto Gómez (Psicólogo), pensado para un taller que aborde esta problemática, plantea que “la violencia se la puede definir como el tipo de conducta individual o colectiva que, practicada intencional, impulsiva o deliberadamente, causa daño físico, mental o emocional tanto al propio individuo o individuos que la ejecutan como a otros, en su ambiente o a este mismo”. Señalan que “debe considerarse que en cada acto se presentan elementos biológicos, psicológicos y socioculturales que, según los casos, se constituyen en factores causales, predisponentes o facilitadores en mayor o menor medida”.
Esto da razón de que la complejidad de la situación induce a plantear algunas sugerencias generales y otras específicas de intervención.
Ambos profesionales, coinciden en destacar que es preciso concretar espacios de reflexión intra-escolar con todos los actores del sistema: directivos, docentes, preceptores, administrativos y ordenanzas, unidos en el análisis y la diferenciación de las situaciones que impactan como violencia social y las que pudieran emerger de ciertas actitudes personales propias, conflictos internos, descalificaciones, incomunicación, que promuevan el ajuste del clima socio-laboral y el apoyo mutuo, con el fin de sostener una sólida alianza institucional.
Además, plantean que los padres o tutores, como agentes naturales y primarios de la educación, deben ser convocados, informados y orientados sobre el estado y evolución de sus hijos, facilitando y manteniendo vías de intercambio diversas.
Una de las sugerencias que plantean D’Andrea de Murúa y Gómez, es la de “generar espacios para aprender a hablar y ser escuchados por los adultos y entre los pares. Consejos áulicos donde los chicos puedan ejercitar su responsabilidad individual e interiorizar las consecuencias de su accionar en lo grupal”.
Por su parte, la psicopedagoga Daiana Carreira, expuso a La República, una serie de pautas que podrían servir para que estos casos de violencia puedan ser analizados por los mismos alumnos, y de ese modo vislumbrar un camino para salir de esta situación.
Aprovechar las horas de POT, o si hay Gabinete psicopedagógico, se podrían realizar talleres con diferentes temáticas. En ellos se podría trabajar cuestiones como: las burlas, el valor de la paz, la convivencia, entre otros temas, es decir, abordar desde lo preventivo. Se puede, sugiere, trabajar con elementos simples, por ejemplo, con recortes de diarios de casos que han pasado. También plantea como necesario, realizar talleres o reuniones donde se incluya a los padres. “Investigaría con ellos la propia escala de valores y acerca de personas que han sido clave en diferentes contextos, para mejorar la convivencia, tanto a nivel escolar, provincial, nacional y mundial, es decir, desde lo micro a lo macro”, dijo Carreira.
La psicopedagoga, señala que es preciso plantear esta problemática, desde la reflexión y el cambio de actitud, sin embargo, reconoce que lleva más tiempo y esfuerzo “pero es educativo, no sólo correctivo impuesto”.
También plantea que esta cuestión debe trabajarse “mucho con las docentes, que a veces están muy solas soportando algunas cosas o sin herramientas en la escuela para generar cambios”.
Carreira dice que es fundamental que “todos tienen que trabajar en un mismo objetivo, el cual debe ser construido, con el aporte de todos, desde el portero hasta el directivo, incluyendo a los alumnos”.
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