Noticias |  Economía y Negocios   |   [13/10/2008] | Página Principal
EL GOBIERNO ARGENTINO “TENDRÁ MUCHO QUE HACER”
Claudio Loser: “En este momento, nadie es capitalista”
El ex director del FMI para América latina, hoy asesor del “Diálogo Interamericano” y de “Centennial Latin América”, con sede en Washington, cree inevitale una “contracción importante” de la economía mundial. Para evitar la depresión, dice, es imprescindible un acuerdo global.
— ¿Cómo explica esta crisis? ¿Se terminó el capitalismo?
— Esto es algo que, como economistas, nunca habíamos enfrentado en nuestra vida profesional. En América latina hubo crisis complicadas por país e incluso regionales, como la de la deuda externa. Pero ninguna tuvo la dimensión y el alcance de ésta. En algún momento el valor de los activos tocará piso, pero ahora dominan la sobre-reacción y la falta de crédito. Haría un paralelo con la Argentina, cuando por el corralito y por errores y falta de confianza hubo una caída muy fuerte de actividad y del valor de las inversiones, pero la economía real tenía los mismos elementos para seguir funcionando.
— ¿Quiere decir que a la economía mundial le pasará lo mismo que a la Argentina en 2002?
— Bueno, va a haber una recesión. El tema más complicado es el mercado de crédito. Después de esta crisis todos esos instrumentos sofisticados, que nadie entiende, van a desaparecer y se volverá a instrumentos financieros y crediticios más tradicionales.
— ¿Por qué no funcionó el “rescate” de 700.000 millones de dólares?
— Porque apareció un problema más grave: la desaparición del crédito. Así como en la guerra, en las trincheras nadie es ateo, en este momento nadie es capitalista. Muchos pensamos que la economía de mercado es la que mejor funciona, pero ahora hace falta intervención política para frenar el pánico. Bush tiene problemas de credibilidad, pero Bernanke (titular de la FED, Banco Central de EE.UU.) y Paulson (secretario del Tesoro) todavía tienen algún grado de credibilidad. Si este fin de semana el G-20 y los países grandes se ponen de acuerdo en la Asamblea del Fondo Monetario y el Banco Mundial y anuncian una respuesta coordinada y creíble, pueden poner piso a la situación. Pero tiene que haber una voluntad política importante.
— ¿Cree que la hay?
— Hace dos semanas los europeos decían que el problema era de Estados Unidos y lo tenía que resolver Estados Unidos. Luego les llegó, y el shock que causó el hecho de que el fin de semana pasado los gobiernos europeos no se pusieran de acuerdo sobre cómo responder a la crisis fue tan negativo como la resistencia al paquete de rescate en el Congreso de EE.UU. Creo que ahora todos entienden que la solución es global, que deben actuar en conjunto. Las caídas que hemos visto son desproporcionadas
— ¿Qué va a pasar con la economía real, la producción, el empleo? ¿No hay riesgo de una depresión global? El petróleo y las materias primas ya cayeron casi 50 por ciento.
— La caída del petróleo por debajo de los 80 dólares por barril reduce el motor de las economías petroleras, pero a su vez ayuda a los consumidores de los países importadores. Lo mismo con el precio de los alimentos; es como una rebaja de impuestos a los consumidores americanos y europeos. Muchos países van a sufrirlo, pues estarán haciendo una transferencia de recursos al resto del mundo. Y aunque se reduzca el costo las economías importadoras, la gente no estará dispuesta a gastar ese alivio de inmediato. Súmele a eso un sector financiero sin capacidad prestable; una desaparición de liquidez, a escala mundial, como la que en la Argentina provocó el corralito…
— ... Siga asustándome.
— El otro tema es que en Estados Unidos, que es un cuarto de la economía mundial, la gente tiene sus ahorros para la jubilación y para la educación de sus hijos invertidos directa o indirectamente en la bolsa. Este shock asustó a muchísima gente, que aunque tenga recursos va a reducir su nivel de gasto. Es una combinación muy recesiva. No sé si depresión, pero será una contracción importante.
— ¿Qué capacidad tienen China e India para asumir el rol de “locomotoras” de la economía mundial?
— Mucho menos que lo que los optimistas pensaban. India tiene sus propios problemas y esta crisis le pegó a su sector externo. Y China puede crecer, pero su rol todavía es pequeño como para hacer de locomotora mundial
— ¿Y qué pasará con América latina?
— La región está mucho más fuerte que en otras situaciones, pero últimamente había bajado la guardia. A Brasil la crisis le dio muy fuerte porque tiene un mercado financiero grande y sobre-extendido, aunque los bancos son sólidos, porque hubo buena supervisión. En la región en general, el sector fiscal está más fuerte que en el pasado, pero la caída de los commodities y la falta de financiamiento van a pegar duro. Creo que el hecho de que la posición fiscal fuera fuerte y que los países grandes hayan movido el tipo de cambio los ayuda. Las empresas latinoamericanas han visto caer demasiado el valor de sus inversiones y eso afecta sobre todo al sector industrial. Pero al menos esta vez hay menos drama con el tipo de cambio. En ese sentido, la Argentina está en desventaja, por la inflación que ya tenía, aunque ahora veo que dejaron subir el dólar…
— ¿Cómo la ve a la economía argentina en ese contexto?
— Indudablemente la caída de los commodities la afectará, pero los precios tampoco cayeron al subsuelo, y el sistema financiero, al ser muy chico, hizo que el país estuviera menos expuesto. Pero sigue teniendo los problemas de energía y de precios, y la dificultad de financiamiento externo, que es seria de por sí, puede agravarse. Venezuela ya no tendrá tanta capacidad para prestar y los mercados externos están más congelados que nunca. Además, las pérdidas de los argentinos que tienen activos en el exterior afectará la demanda interna, igual que las devaluaciones de los países vecinos. El Gobierno va a tener mucho que hacer. No es catastrófico, pero sí es muy serio. La inflación va a amenguar, pero sigue siendo más alta de lo que dice el Gobierno y que en el resto de América latina. En ese sentido, la Argentina está “desalineada”.
— Respecto del capital de argentinos en el exterior, el Gobierno estudia un “blanqueo”, para que vuelvan. ¿Puede ser efectivo?
— Creo que quienes pueden llevar plata de vuelta a la Argentina van a tener mucho miedo. Hoy, parecen preferir bonos del Tesoro de EE.UU. o tener dólares en bancos del exterior. No en bancos argentinos, por los problemas de financiamiento del Gobierno. El miedo al default afecta a los bancos. La experiencia de los últimos años asusta mucho a la gente. Difícilmente alguien piense hoy que sea momento para regresar su dinero a la Argentina, o para pasarse de dólares a pesos. Por eso, no creo que un blanqueo sea efectivo.
Sergio Serrichio - Corresponsa
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