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Muestra plástica en el Juan ramón vidal
En el Mes de la Mujer, la homenajean con la La mantilla negra
El Museo de Bellas Artes exhibe una obra del reconocido artista Juan Tapia, realizada hace más de 90 años. Un rostro lejano y ausente al mismo tiempo.
Realizada en 1917, la obra refleja el rostro de una joven mujer cuyos rastros claros contrastan con su ropaje y entorno. La innovación que causó en aquella época tuvo que ver con su expresión, donde se refleja lejanía, pero al mismo tiempo ausencia. Como homenaje a las correntinas, se expondrá durante todo el mes en el Museo de Bellas Artes “Juan Ramón Vidal”.
La fecha no podía pasar desapercibida para una institución destinada a reflejar las bellezas físicas, sub-reales e internas de las personas. Por tanto, se decidió exhibir una obra histórica ya en el mundo de las artes plásticas, realizada por el artista Juan B. Tapia hace más de 90 años.
Se trata del retrato al óleo de una joven mujer cuya expresión “parece reflejar una lejanía y ausencia”. Los tonos suaves en la piel, “que contrastan en el ropaje negro y un fondo de tierras” alientan esa sensación indefinida.
La mantilla negra es un “clásico tres cuartos de perfil” con “la mirada dirigida a un punto que no vemos”, explican los que conocen la pintura. Aseguran así que son estos elementos los que le confieren a esta obra “un aura de misterio e interrogantes que remite al retrato de Cayetana, la duquesa de Alba, inmortalizada por Goya”.
Tapia nació en Baradero, provincia de Buenos Aires, en 1891 y murió en 1958. Se conoce sobre la historia de esta singular pintura, que le llevó un largo peregrinar alrededor de sí mismo.
Historia del autor
El artista viajó a Europa en 1911 y se instaló en París, donde ingresó a la Academia Vitti. Dos años permaneció en la capital de Francia y luego partió para Italia. Más tarde llegó a España, donde vivió parte de los años de la Primera Guerra, entre 1916 y 1919, para luego regresar a Buenos Aires.
Se presentó por primera vez en el Salón Nacional en 1915 y obtuvo recompensas en La Plata, Rosario y Santa Fe.
Juan Tapia se caracterizó con sus obras por cultivar el paisaje, la figura y la naturaleza muerta. Los cuadros primero lo situaron como vanguardista. Su nombre, y el de Ramón Silva, está inscripto en el sector de los iniciadores.
Eligió para sus trabajos la consistencia por el color, por el tono. “En su voluntad de formas, ésta se precisa por masas, se organiza por valores. En el color se identifica lo específico del paisaje: suelo, caserío, vegetación, montaña, cielo”.
Sus últimas producciones van referidas, todas, a la figura humana: desnudos, retratos, composiciones. Se apoya menos en la materia y se orienta al reflejo de los valores para depurar la forma y reducirla por su contenido emocional.
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