En la obra, que consta de 500 páginas, el periodista repasa el crimen de su compañero de trabajo y la repercusión que tuvo en la sociedad. Recorre los distintos momentos que atravesó como profesional junto a la familia del fotógrafo.

El periodista Gabriel Michi presentará mañana viernes 13 en el Colegio de Abogados de Corrientes (Tucumán 570), su libro Cabezas, un periodista, crimen, un país. La obra consta de 500 páginas en las que se cuenta no solo quién fue Cabezas en su vida íntima sino que también se reconstruyen los hechos y se incorpora una investigación sobre el destino de las empresas de Alfredo Yabrán, el empresario sindicado como el autor intelectual del asesinato del reportero gráfico, y de la situación actual de los policías y civiles que fueron condenados. Una mirada humana, política y periodística sobre uno de los crímenes más emblématicos y terribles de la historia nacional.
Michi fue compañero de trabajo, en la revista Noticias, del reportero José Luis Cabezas y con quien este pasó sus últimos días en Pinamar, antes de ser asesinado,.
A veinte años de este asesinato, el periodista considera que la reacción social después del crimen fue un elemento clave para que, en el país, no se naturalice la muerte de periodistas como sucede en otros lugares de la región. Sin embargo, para él, las estructuras mafiosas siguen enquistadas en el poder y la promiscua relación entre los empresarios y el Estado forma parte de otra de las asignaturas pendientes en Argentina.
Michi dijo en distintas entrevistas que el crimen de José Luis atravesó su vida, no solo en lo profesional sino, sobre todo, en lo personal. “Además, no quería que se pensara que buscaba algún tipo de rédito, pero, en los últimos años, la familia me insistió. Me decían que tenía que contar esta historia. Un amigo y profesor de periodismo, Fernando Ruiz, me corrió por el lado de la culpa y me pudo. Me dijo: 'Vos no te podés guardar todo esto para vos. Es injusto'. Así que después de esto y de mucha terapia, entendí que tenía que hacer esta especie de catarsis”.
En el libro hablan por primera vez en público los hijos de Cabezas. “A Agustina ya la había entrevistado para un documental que se hizo cuando se cumplieron los quince años del crimen pero con Juan no había caso, nunca quiso hablar. Cuando lo llamé por el libro me dijo que sí porque era yo el que lo escribía. Eso fue muy especial. Candela, la más chica y que tenía cinco meses cuando pasó lo de José Luis, hoy vive en España. Para el libro me comuniqué con su mamá, con Cristina, y al principio no quiso. Le dieron ganas cuando el libro ya estaba terminado así que esas historias quedarán para otro momento. Que los hijos hayan participado ayuda a entender el proceso humano. Cabezas se convirtió en un símbolo de todos y redimensionar lo humano me parecía muy importante”, dijo el periodista en una entrevista publicada en la revista Noticias.
Para Michi, la construcción social de José Luis Cabezas como símbolo de libertad de expresión fue muy lenta. “Pero para entender cómo fue se tiene que tener en cuenta que el asesinato de José Luis ocurrió en un momento de muchísima credibilidad en la prensa. Había un enojo social con el gobierno de Carlos Menem, la sociedad estaba hastiada y depositaba en algunos medios, mucha confianza. Por ese matrimonio entre sociedad y medios, la gente tomó el crimen como algo propio”.
Seguir adelante tras un hecho de semejante magnitud no fue sencillo para el Michi: “En algún momento evalué si valía la pena poner en riesgo a mi familia por seguir haciendo periodismo. Me fui del país al principio y volví porque me descomponía darme cuenta de que tenía que estar acá dando batalla. Recibí amenazas en mi casa, tuve mucha exposición pública, algo que no le suele interesar a alguien de la gráfica. Estuve mucho tiempo sin salir en los medios porque quería que avanzara el tema judicial pero con el tiempo fue imposible mantenerse afuera”.
“Es muy difícil ser periodista y un ser humano atravesado por la historia. Pedí en la revista quedarme en el equipo que investigaba el caso. Estuve un año y medio dedicado exclusivamente al caso. Como yo había estado con José Luis, era una especie de fiscalizador de las operaciones que nos mandaba la policía tratando de desviar la investigación. Iba leyendo el expediente y desmenuzándolo. Algunas veces me encontré escribiendo de mí en tercera persona, poniendo frases como 'Michi no estuvo ese día…'. Todo era raro”, rememora.
Esto y mucho más es lo que el periodista que fue y es protagonista de una historia compartirá mañana a las 19.30 en la sede capitalina de Colegio de Abogados. La entrada es libre y gratuita. El sábado, el peridista brindará un taller en el campus Cabral de la UNNE.