Adolfo Canecín pidió que los profesionales “se tomen el tiempo que sea necesario”  y, de hallarse algo, se informe a la población. 

 

El obispo de Goya, Adolfo Canecín, ordenó que “se investigue bien” qué hay en el pozo hallado en la catedral de esa ciudad y los profesionales “se tomen el tiempo que sea necesario y, cuando se sepa qué es, que se haga algún tipo de inscripción para que la gente esté informada de lo que hubo allí”. 
Así lo informó el arquitecto Dacio Agretti, que inspeccionó el pozo hallado en el templo goyano, donde se realizan tareas de refacción. En la nave central se desprendieron algunas baldosas y, cuando las levantaron, se encontraron con lo que podría ser un antiguo pozo de agua. 
El hallazgo generó todo tipo de especulaciones: se dijo que habían encontrado en el pozo restos humanos y monedas de oro. Por ello, el obispo Canecín, ordenó que se haga un inventario de todo lo que se halle y se haga público. 
Recién para hoy estaban programadas las tareas de limpieza para determinar si dentro del pozo hay algo guardado, explicó Agretti. “Hay historiadores de Goya que están interesados en el tema y se van a leer los documentos del arquitecto Pinarolli, que fue quien construyó la catedral”, dijo. 
Agretti aclaró que “no está en riesgo la estructura del edificio; esto se dio solo en una parte del piso en la nave central” de la catedral, que tiene unos 150 años de existencia.
El arquitecto detalló, en diálogo con radio Sudamericana, que el pozo tiene 1,60 m de diámetro y que no hay precisiones acerca de la profundidad, y fue hallado en la nave central, a “unos 15 metros del altar”, agregó Agretti.
“Aún no podemos saber si es un aljibe o pozo de agua, ya que está relleno con escombros y basura”, explicó.