Aseguran que el mismo fue construido a mediados de la década del 80 tras el derrumbe de la torre norte del templo. Su objetivo era evitar que el agua subterránea socave las bases.

El pozo hallado en la catedral de Goya no es de agua ni un túnel, sino un depresor de napas que se construyó cuando la torre norte del templo se derrumbó por empuje del agua subterránea. Así lo explicó el  arquitecto Hugo Fernández Abeijón. “Al pozo lo vimos en ese momento con el gran arquitecto Gazaneo y el padre Tomas von Schuls en la década del 90”, dijo el profesional.
El pozo no es un aljibe enterrado ni un túnel, sino un depresor de napas, cuya “tapa posibilitaría la extracción de agua en caso de riesgo de colapso”, aclaró Fernández Abeijón a un medio goyano.
La construcción, que generó todo tipo de especulaciones, tenía como función evitar que el torrente de agua subterránea afecte las bases del edificio. “La torre norte se derrumbó en su momento por un empuje de napa freática (acumulación de agua subterránea que se encuentra a una profundidad relativamente pequeña bajo el nivel del suelo) en la misma época de inundación del 82”, relató el arquitecto.
El hueco, construido íntegramente de ladrillos, cal, arena y barro -de acuerdo a los estándares de edificación de la época-, soportó el avance de las aguas del río Paraná en 1980 y en 1999, evitando el colapso de los cimientos de la catedral y todos los edificios circundantes, construidos en la misma época.
En tanto, el sacerdote de la catedral de Goya, Juan Carlos López, dijo que “de algún modo ya sabían de la existencia del pozo, que resulta ser un aljibe contenedor de agua pluvial”, y que “arquitectos e historiadores de la ciudad trabajan para documentar y valorar lo que representa la construcción para el patrimonio cultural de la ciudad”.
“No hay ningún dramatismo, esto no afecta para nada a la estructura de la catedral; sí al piso central, en un radio de pocos metros”, explicó el presbítero, según publica el sitio Power Noticias.
“Ahora, más tranquilos, vamos a analizar junto con los arquitectos, para poder documentar históricamente lo que encontramos, qué función ha tenido esto, como para también valorar”, remarco Fernández Abeijón.
El miércoles por la tarde trascendió la información de que un pozo de importantes dimensiones había sido descubierto en la catedral de Goya, como consecuencia del hundimiento de baldosas. 
Una de las versiones que circularon indicaban que podría tratarse de un viejo aljibe y, según trascendió, en su interior se habrían encontrado restos humanos, joyas y monedas de oro.