El diputado provincial señaló que hay que asumir un rol de oposición constructiva. Señaló que es la manera que encarará su función desde la visión de que si al nuevo gobernador “le va bien, a los correntinos les irá bien”.

Las cuatro derrotas electorales que sufrió el peronismo kirchnerista en este último año sumergió a la fuerza política local en una profunda crisis, que lo obliga a realizar un replanteo de estrategias en un escenario político donde aparecen nuevos actores con una idea distinta en la manera en que deberá plantarse la escuadra de Perón y Evita.
Ayer, fue le diputado provincial del Partido Justicialista (PJ), el bellavistense José Mórtola, quien señaló, en declaraciones radiales, el rol que deberá jugar la fuerza desde el disminuido espacio político en el que quedó y antepuso el bienestar de la provincia por sobre los intereses del esquema, algo que poco común tras la soberbia que dejó el poskirchnermo.
Y lejos de la actitud adoptada por el senador nacional Carlos Mauricio Camau Espínola y sus lacayos de poner en duda los resultados de las elecciones del 8 de octubre pasado, tras el escrutinio definitivo, cuando Gustavo Valdés triunfó por sobre el exintedente capitalino, señaló que adoptará el rol de una oposición constructiva.
“Si a Valdés le va bien, nos va a ir bien a todos. Seremos una oposición constructiva”, dijo marcando una impronta distinta de la que venía sosteniendo su par Martín Barrionuevo, el hombre que capitaneó hasta el 8-O la estrategia del PJ en la Cámara baja.
Y justamente se despegó de la actitud “denuncista” compulsiva que instauró Barrionuevo desde su banca, dejándolo en claro al manifestar: “Vamos a estar en nuestro rol oposición, de modo constructivo, como lo vengo haciendo en lo particular, desde hace cuatro años”.
La performance electoral del PJ correntino en las elecciones de este año es motivo de acusaciones respecto de la responsabilidad de los generales que no supieron encontrarle la vuelta a la realidad y alcanzar un triunfo. Pero, por sobre todo, el fuerte internismo que se vivió y vive puertas adentro del peronismo kirchnerista, llevó a que pierdan tres de las ciudades más importantes electoralmente que estaban en sus manos. El fin de los ocho años dorados del justicialismo comenzó con la caída de la Capital el 4 de junio, cuando Eduardo Tassano le negó a Fabián Ríos la posibilidad de ser reelecto.
La primera de las facciones pejotistas caía pesadamente en desgracia ante la mirada indiferente y cuasiburlona de los seguidores del excandidato a gobernador de Corrientes Podemos Más.
Más tarde llegaron las primarias abiertas, simultaneas y obligatorias en agosto, donde otra vez el frente Encuentro por Corrientes (ECO) + Cambiemos tuvo la mayor cantidad de votos, ya con el candidato a gobernador de ese espacio lanzado. Mientras que Valdés crecía en la consideración pública local, Camau comenzaba a sentir las consecuencias de haberlo dejado solo a Ríos. Finalmente, se concretó la tercera derrota del PJ, que lo dejó herido de muerte para el cuarto compromiso, donde ECO + Cambiemos se volvió a imponer.
Tras el fin del cronograma electoral, fueron varios los que salieron a reclamar el hecho de haber errado la estrategia a desempeñar y las culpas recayeron en ambos referentes. Ríos fue acusado por el camauismo, mientras que Espínola era el mariscal de la derrota, según los ortodoxos del peronismo.
Hoy, el pedido es al unísono: quieren que los órganos partidarios se reúnan, se realice una profunda autocrítica y se fije un nuevo norte para el partido, integrando a los jóvenes que creen y apuestan por el partido de la justicia social.
Mórtola piensa en ese sentido, pero no reparte culpas porque él estaba en la boleta de diputados provinciales. No obstante sostiene también el pedido generalizado. “Todos tenemos una cuotita de responsabilidad por los triunfos y las derrotas. Nos debemos una  reunión para analizar lo actuado este año, pero creo que debemos  retomar el camino del diálogo y avanzar en la construcción de  un partido sin tanto personalismo”, dijo.
Esta referencia de personalismo del que habla el legislador provincial es claramente para los dos popes que proyectaron la estrategia de espalda a la ciudadanía, priorizando solo intereses personales.