Es un paquete de modificaciones en el impuesto a las ganancias, IVA, seguridad social, aranceles a la importación, y contribuciones patronales. El macrismo pretende tratarlo en las sesiones extraordinarias de diciembre.

El Gobierno nacional envió ayer a la Cámara de Diputados el proyecto de ley de reforma tributaria, con el objetivo de que comience a debatirse en comisiones en los próximos días y sea tratado en el recinto en sesiones extraordinarias, en diciembre.
El proyecto tiene doce títulos y 220 páginas. Comprende un paquete de modificaciones en el impuesto a las ganancias, IVA, seguridad social, aranceles a la importación, y contribuciones patronales.
La iniciativa mantendrá el gravamen de 17% para las gaseosas con azúcar mientras que dará marcha atrás con los aumentos en las alícuotas al vino, champán y cerveza.
Otro cambio es que analizan bajar de manera más gradual a la anunciada días atrás los impuestos internos para los productos electrónicos (celulares, televisores y monitores iban a ir de 17% a 0).
El 10 de diciembre habrá una nueva composición de las cámaras, más favorable a Cambiemos. La reforma tributaria se trata del primer paso en el Congreso de una serie de medidas fiscales que el Gobierno debatirá con la oposición y las provincias en 2018.
Otra modificación propuesta es el Pacto Fiscal que seguirá negociando con las jurisdicciones. En el horizonte aparece también la modificación del cálculo para actualizar los pagos de jubilaciones y planes sociales que este año equivaldrán a $ 1.210.813 millones. El presidente Mauricio Macri pretende que aumenten al ritmo de la inflación, según informó ayer el diario Clarín.
En cuanto al impuesto a las gaseosas, el proyecto dice: “Están gravados por un impuesto interno del 17%, en tanto contengan azúcares libres añadidos, los siguientes productos: las bebidas analcohólicas, gasificadas o no, incluso aquellas con cafeína y taurina sumplementadas o no, las elaboradas a base de soja con o sin el agregado de jugos frutales o a base de sales minerales vitaminizadas o no y las adicionadas con nutrientes esenciales o fortificadas”, describe el texto.
Las otras bebidas alcanzadas por el 17% serán los jugos frutales y vegetales; los jarabes para refrescos, extractos y concentrados que por su preparación  y presentación comercial se expendan para consumo doméstico o en locales públicos (bares, confiterías, etcétera), con o sin el agregado de agua, soda u otras bebidas; los productos destinados a la preparación de bebidas analcohólicas no alcanzados específicamente por otros impuestos internos, sean de carácter natural o artificial, sólidos o líquidos; las aguas minerales aromatizadas o saborizadas; y los jarabes, extractos y concentrados, destinados a la preparación de bebidas sin alcohol.
En cambio, para aquellas que no contengan azúcares libres añadidos, se les aplicarán los siguientes tributos: 10% a las bebidas analcohólicas con cafeína y taurina, suplementadas o no, y 8% para las que tengan menos de 10° GL de alcohol en volumen.
Por su parte, los vinos, las sidras y las cervezas quedaron excluidos. En cambio, el whisky tendrá que pagar un 29%, así como el coñac, brandy, ginebra, pisco, tequila, gin y vodka. Para las otras bebidas alcohólicas habrá dos fases: las que tengan entre 10 y 29 grados de alcohol pagarán un 20% y las que superen los 30 grados un 29%.
También los cigarrillos estarán gravados en un 70% o un mínimo de 28 pesos por envase de veinte unidades.
Asimismo, en el artículo 115 hace referencia a la telefonía y establece elevar del 4% al 5% “sobre el importe facturado por la provisión de telefonía celular y satelital al usuario”.
Otro aspecto importante es el impuesto a la renta financiera. En este caso, por primera vez, será del 5% a las ganancias obtenidas por los activos en pesos, mientras que para los activos en dólares será del 15%.